Pie Plano

 

El pie plano es una afección común. Es normal en bebés y niños pequeños. Los pies planos ocurren debido a que los tejidos que sostienen las articulaciones en el pie (llamadas tendones) están flojos.

Antes de nacer se adopta una posición para amoldarse a la forma “ovoide” del útero materno, manteniendo las piernas flexionadas. Es por ello que al nacer y durante varios meses las piernas se aprecian curvas mientras que los pies generalmente adoptan una posición “hacia adentro” predisponiendo a un posible pie plano.

A medida que los niños crecen, los tejidos se tensan y forman un arco, lo cual tiene lugar cuando el niño tiene 2 o 3 años de edad. La mayoría de las personas tiene arcos normales cuando son adultas. Sin embargo, es posible que en algunas personas este arco nunca se forme.

Puede ocurrir un desbalance biomecánico al tener alteraciones en las partes blandas como consecuencia de un fenómeno de adaptación a los cambios esqueléticos. Teniendo retracción de la cápsula y ligamentos o retracción de los músculos y los ligamentos plantares adicionalmente, la aponeurosis plantar superficial y la piel de la planta están retraídos y son inextensibles.

 

Algunas afecciones hereditarias pueden causar tendones flojos.

  • El síndrome de Ehlers-Danlos
  • El síndrome de Marfan

Las personas que nacen con estas afecciones pueden tener pie plano.

El envejecimiento, las lesiones o una enfermedad pueden causar daño a los tendones y provocar que se desarrolle pie plano en una persona a quien ya se le han formado los arcos. Este tipo de pie plano sólo puede ocurrir en un lado.

En raras ocasiones, los pies planos dolorosos en los niños pueden ser causados por una afección en la cual dos o más de los huesos en el pie crecen unidos o se fusionan. Esta afección se denomina coalición tarsiana.

Síntomas

El pie plano no es doloroso en sí, incluso, en algunos casos solo se presenta la ausencia del arco plantar sin manifestar ningún tipo de sintomatología, pero en otros casos, el dolor se reflejará en la parte del retropié debido a la inserción de la musculatura involucrada como el tibial posterior, el cuadrado plantar entre otros, adicionalmente se presentan:

  • Caídas constantes
  • Torpeza o cambios compensatorios al caminar
  • Aumento de la sensibilidad
  • En algunos casos, manifiestan calambres constantes.
  • Deformidad o aplanamiento del pie.

Pruebas y exámenes

En personas con pies planos, el empeine del pie hace contacto con el suelo al pararse.

Lo más común en el examen de los pies es el “estudio clínico de la huella plantar o pisada” el cual puede determinar problemas de apoyo que causen dolor, molestias o déficit de funcionamiento en cualquier persona.

Una vez determinado pie plano el ortopedista puede que le pida que se pare en los dedos de los pies. Si se forma un arco, el pie plano se llama flexible.

Si no se forma el arco mientras está parado en los dedos del pie (llamado pie plano rígido) o si hay dolor, se pueden necesitar otros exámenes, incluso:

  • Tomografía computarizada (TC) para examinar los huesos en el pie
  • Resonancia magnética para examinar los tendones en el pie
  • Radiografía del pie

Tipos de Pie Plano

Pie planoflexibles: considerado el más común, ligados con frecuencia a tipología familiar y asociados a una hiperlaxitud o debilidad de los medios de armonización y unión articular. Usualmente se relaciona con la retracción del tendón de aquiles, lo que produce dolor y aumento del consumo energético durante la marcha por sobrecarga de los músculos extrínsecos e intrínsecos del pie. Logrando ser modificados al posicionarse en puntillas.

Pies planos valgos dolorosos o rígidos: en estos, se producen por barras que unen los huesos del tarso, o astrágalo vertical congénito, con dolores localizados tanto en los pies como en las pantorrillas y columna lumbar, casi siempre produciendo limitación funcional y desgaste en el calzado habitual. Sin modificarse al posicionarse en puntillas.

Otra clasificación deacuerdo a la intensidad del pie plano:

  • Grado I: Es una condición límite entre normal y el pie plano, lo que debe ser objeto de vigilancia. Se trata de un pie que es normal en reposo pero que al recibir el peso del cuerpo produce un moderado aplanamiento del arco longitudinal con un discreto componente de valgo de retropié
  • Grado II: Se trata de un pie plano valgo ya bien definido. Hay aplanamiento de la bóveda plantar y un valgo de retropié claramente por encima de los valores que hay que esperar como normales para la primera edad del paciente.
  • Grado III: Al hacerse más intenso el pie plano, la parte anterior del pie soporta una sobrecarga en la primera cuña y en el primer metatarso que, como consecuencia se desvía hacia lateral en valgo. Esta eversión del antepié caracteriza a este tercer grado en donde, lógicamente, también se da el aplanamiento y el valgo de calcáneo ya apuntados en el segundo grado.
  • Grado IV: Por último, el cuarto grado es la condición más grave del pie plano, con una evidente lesión en la articulación astrágalo-escafoidea. A las deformidades señaladas en el tercer grado se agrega una pérdida de relación normal entre el astrágalo y escafoides, con una prominencia de la cabeza del astrágalo en la planta del pie. El valgo del calcáneo es todavía más intenso y, de persistir sin tratamiento, el tendón de Aquiles resulta sensiblemente acortado. Además la deformidad puede hacerse rígida, no corregible manualmente.

Alteraciones Biomecánicas

El funcionamiento alterado del pie se relaciona con diferentes procesos dolorosos, pero se debe tener en cuenta que no siempre es la causa principal de dolor articular o muscular. La ubicación del dolor hará necesaria la creación del mecanismo compensador elegido por el paciente, siendo el inicio de una posible lesión o patología en el resto de la extremidad, mencionando las más relevantes localizadas en:

  • Rodilla: Donde se produce una sensación de crujido alrededor de la rótula acompañado de dolor agudo en la zona inferior y superior de la misma durante actividades de la vida diaria ya que para realizar una marcha funcional compensa con un exceso de pronación, causando dolor femororrotuliano y un riesgo aumentado de sufrir el síndrome de stress tibial medial. también se suele acompañar de la rodilla en valgo que, a largo plazo, puede determinar lesión de cartílago o del menisco, en concreto pinzamiento del compartimiento externo, debido a que la rotación tibial interna asociada a la pronación excesiva, produciendo un desplazamiento de la trayectoria patelo-femoral internamente, favoreciendo a la subluxación lateral de la rótula.
  • Tibia: La pronación excesiva del antepié y la rotación tibial interna aumenta las fuerzas de tracción sobre los flexores profundos de la pierna. Esto es un factor común que provoca inflamación del periostio, secundario a las fuerzas de tracción por un exceso de trabajo muscular sobre las estructuras blandas en la tibia.
  • Cadera: El exceso de pronación bilateral, produce una rotación interna de los ejes de la tibia y del fémur que puede conducir a una anteriorización del centro de gravedad, cargando el antepié y compensando con una inclinación lordótica secundaria y rigidez muscular. En cambio, el exceso de pronación unilateral a nivel subtalar, disminuye la distancia vertical del pie al suelo, creando una pierna corta funcional, y por tanto una mala alineación de la cadera, que puede producir sensación de rigidez y dolor en la región dorso-lumbar, tanto en la cadera derecha y/ o izquierda, especialmente después de la bipedestación mantenida.

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